lunes, 21 de junio de 2010

Ya vencimos al kirchnerismo

Fagocitado del blog de un amigo: fuente

Ya hace 2 años que vencimos al matrimonio tirano y ya estamos en pleno proceso de recuperación de la república y de las instituciones.  Claro que le pedimos a la población que colabore con el esfuerzo de recuperar al país.  El ajuste de shock que se hizo para contener el gasto público, está dando sus primeros frutos: ya es muy poca la ocupación de hoteles en la costa durante los veranos y los comerciantes se ven obligados a mantener los precios en valores bajos ante la falta de clientes.  La demanda de alimentos bajó, por lo que los precios de los alimentos también resultaron contenidos.  Gracias a dios una familia promedio hoy consume menos leche y pan que durante el período nefasto de los K.
La inversiones comienzan a regresar, al notar que hoy la Argentina es un lugar en donde el capital vuelve a ser un ciudadano de primera, con todos sus derechos protegidos.  El grupo Clarín, flamante propietario de Telefonicom se dispone a invertir millones en las nuevas redes de televisión digital, que distribuirán los contenidos exclusivos a sus suscriptores pagos.  El poderoso grupo, que enorgullece a la patria con su poder, fue conformado luego de la absorción de la parte argentina de Telefónica por Telecom, y de la posterior compra por parte del grupo liderado por el Sr.  Héctor Magnetto).
La ley de medios K es sólo un recuerdo, y la televisión que produce, maneja y distribuye el grupo Clarín-Telefonicom ofrece una señal de calidad, exactamente igual a todos los pueblos del país, sin discriminación por culturas locales, o preferencias de cantantes regionales.  Todos pueden ahora acceder a la programación completa generada en los estudios capitalinos, en una demostración de verdadero federalismo. La desaparición de algunas decenas de productoras de capital y de las provincias se espera sea compensada con la generación de varios puestos de trabajo en un par de megaprogramas con mucha agua, moretones y Marley.
Aprendimos nuestro rol como país, asumimos el rol que nos corresponde (como debe hacer cualquier nación seria).  No nos merecemos comer lomo, ni varios otros cortes selectos que deben exportarse.  Las industrias que habían renacido durante el kirchnerismo asumieron su inviabilidad, y están en proceso de reconvertirse en simpatiquísimos microemprendimientos, entre los que podemos destacar remiserías VIP y unidades de reciclamiento de productos de celulosa.  Si bien esas industrias empleaban a la mayor parte del país, no podía continuar el uso de la descamación, de las limaduras de la renta extraordinaria de la soja para financiarlas.
Y se acabó el palabrerío. Están en marcha las nuevas políticas activas de seguridad, según las cuales intervenimos en la dinámica interactiva posesión-desposesión, logrando multitud de adjetivos abstractos tales como seguridad y previsibilidad, con un bajísimo número mensual de masacres y, lamentables, accidentes.
Y aquí estamos como país. Hicimos lo que nos pide la gente, lo que nos pide el mundo, y esperamos ya que volvemos a ser dignos de merecer.  Esperamos que las inversiones externas se vean seducidas por nuestra sensual seguridad jurídica y nos tomen, inviertan hasta desbordar la copa de la abundancia que para que de ésta caiga la riqueza a los más necesitados. Y así, unidos y en consenso, podamos reinsertarnos en el mundo.