sábado, 29 de mayo de 2010

La evolución de las especies

Siguiendo con este lapsus de correctancia política, procedo a adentrarme en lo que llaman: la evolución de las especies, o en su defecto y en este caso en particular, la evolución de los pingüinos.


No los separo porque si bien no considero a ambas personas por igual, hay una marcada linea en su forma de moverse dentro de la arena política (que término tan académico y aburrido acabo de usar).
Retomando la linea argumentativa, es evidente que motivados por diferentes cuestiones, llámese: Efecto 28J - Acercamiento de un período electoral - nueva estrategia comunicacional - loqueustedqueridolectordeseeconsiderar , el movimiento pingüinista ha dado un viraje , que a mi modesto modo de ver se profundizará aún mas en los meses futuros.

Todos estamos marcados por la historia, y este caso no es la excepción, vivir momentos de altos niveles de combatividad te determina como persona, que la presi hable sobre la vida y diga que es una "batalla todos los días" no es una casualidad, seguramente si hubiese vivido en su época yo diría lo mismo.
Hoy un joven suele decir que la vida es un trabajo, o un esfuerzo constante, pero difícilmente diga que es una batalla. Dejar de lado una matriz de pensamiento es difícil, y diría que casi imposible, pero la astucia del político reside en su capacidad de adaptación al medio (y no hablo de los medios ).

Siempre habrá caballitos de batalla que mantendran un discurso "conflictivo", es necesario para mantener al electorado que entiende de esa manera a la política y la vida partidaria, pero en un país donde la idea común indica que la política es mas parecida a un juego de princesas y no a un ring de boxeo, entonces, es necesario si se pretende continuar con un proyecto, adaptarse a la idea común, y mantener la idea original como principio o como oportunidad en un caso excepcional donde no pueda haber medias tintas, ni palabras cordiales.

La política es realismo, y según el favri no es un juego de princesas, aún así lo acepto, para triunfar hay que saber adaptarse, como están haciendo los pingüinos.