miércoles, 27 de octubre de 2010

Acostumbrado al dolor

Acostumbrarse al dolor es necesario, sino es imposible construir.

Dolores siento desde chico, soy huérfano de padre desde los 8 años, y me toco ser huérfano de un futuro hasta hace 7 años, cuando ya tenía 18.

Crecí pensando que la política era la única manera de transformar, de muy chico decidí que tenía que dedicarle mi vida a ella, porque lo que veía a mi alrededor no me gustaba. Sin embargo los máximos exponentes en mi país eran lastimosos. Era difícil crecer con el dolor de que me falte un viejo, pero también era difícil crecer con el dolor de no tener esperanza, de no tener sueños, de pensar que un país donde sentirme digno era imposible.

Hace poco una joven amiga, a quien admiro mucho, decía ante un auditorio repleto, que ella egresaba del colegio cuando el país explotaba y De la Rua se escapaba. Fue gracias a Néstor y a todos los que lo acompañaban que mi amiga Daniela pudo volver a creer y empezar a construir un futuro para su país. Yo, yo en cambio ni había terminado el colegio cuando nos convertíamos en el peor país del mundo.
Pero tenía dolor, mucho dolor, era huérfano de padre, pero también de patria, porque la patria es el segundo padre de uno.

Con Néstor, no solo recuperé la dignidad, también recuperé el orgullo de ser. Nunca fui peronista, padres radicales, formación del Opus Dei, rodeado de familias bien, pero que importó de donde venía...si con Néstor volví a ser, me sentí contenido en una tierra que es mía y había dejado de sentirla como tal.

Hoy siento que se fue mi segundo padre; la vida, y sobretodo la muerte, marcan, y dejan huellas inalterables. Estoy seguro que en 50 años recordaré con mis nietos, a este 27 de octubre como uno de los días mas tristes de mi vida, junto con el día en que murió su bisabuelo, y su bisabuela.

Defender las conquistas con uñas y dientes no es una obligación, es un deber con nosotros mismos. Tendremos que procesar el dolor y acostumbrarnos a vivir sin el pingüino...cuantas veces me miraron sorprendidos amigos / conocidos / parientes cuando decía: Soy Pingüino, y lo decía, lo digo y lo seguiré diciendo a mucha honra.
Me voy a acostumbrar al dolor, voy a vivir con él, y lo llevaré conmigo, lo llevaré como imagen de la lucha por nuestros derechos que no tenemos que abandonar nunca, y en 50 años, las remeras llevarán tu cara Pingüino, porque sos el símbolo de un país que volvió a ser.

   

4 comentarios:

peronismo rebelde dijo...

Gracias por tu reflexión, por pesar así, la Patria es otra desde Néstor en adelante.

antesdeayer dijo...

fuerza fabri

Anónimo dijo...

"yamol"
le tue ferite sono esposte e oggi chi ti puoò dire...Buon compleanno?
ma voglio dirti: è un tuo unico e straordinario "grande" compleanno..

http://nadiascardeoni.blogspot.com/

bbdd dijo...

Fuerza compañero!!!, Argentina es otro país después de Nestor.